Resumen:
La Ley de Cumplimiento Tributario (Ley 21.713) representa una transformación estructural en la fiscalización chilena, priorizando la prevención y el monitoreo constante sobre la corrección tardía de errores.
El nuevo marco normativo otorga facultades ampliadas al Servicio de Impuestos Internos, permitiéndole realizar análisis masivos de datos y cruces de información financiera en tiempo real para combatir la evasión.
Esta regulación exige que empresas y contadores abandonen los métodos reactivos, obligándolos a adoptar tecnologías contables avanzadas para garantizar la trazabilidad de sus operaciones.
De cara a este 2026, se proyecta un estándar de cumplimiento mucho más riguroso donde la precisión digital y el orden administrativo resultan indispensables para evitar sanciones. En última instancia, la legislación busca modernizar la relación entre el Estado y los contribuyentes mediante una vigilancia tecnológica más eficiente y proactiva.
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Hablar de reformas tributarias suele encender las alarmas en cualquier empresa. La conversación casi siempre gira en torno a un alza de tasas, nuevos impuestos o cambios en las bases imponibles. Sin embargo, la nueva Ley de Cumplimiento Tributario (Ley 21.713) en Chile es un caso diferente, y entenderla es importante para la estrategia de cualquier negocio.
El cambio más profundo que introduce esta ley está en la forma en que el Estado fiscaliza. El modelo reactivo, donde se corregía un error meses o años después de ocurrido, está dando paso a un sistema de vigilancia continua, tecnológica y preventiva.
Este artículo revela los cambios más impactantes y estratégicos que las empresas y contadores necesitan comprender para navegar este nuevo escenario.
Y como siempre decimos, ya no se trata solo de cumplir; esta ley nos está llamando a adaptarnos a una nueva lógica de control tributario que se consolidará durante este 2026.
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Contenido
¿Qué es la Ley de Cumplimiento Tributario (Ley 21.713)?
Comenzamos refrescando un poco el concepto. La Ley 21.713, publicada el 24 de octubre de 2024 en Chile, es una normativa orientada a fortalecer el cumplimiento de las obligaciones tributarias, reducir la evasión y la elusión, y modernizar las herramientas de fiscalización del Estado.
¿Y qué caracteriza a esta ley?
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Prevención del incumplimiento
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Fiscalización más temprana y tecnológica
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Mayor responsabilidad del contribuyente
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Sanciones más efectivas y proporcionales
El objetivo de esta normativa es recaudar aproximadamente 4.000 millones de dólares en un periodo de cuatro años para financiar prioridades sociales y seguridad pública.
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Ley de Cumplimiento Tributario
Medidas de fiscalización y control
- Análisis en tiempo real: El SII ahora utiliza cruces de datos automáticos, algoritmos de detección de riesgo y análisis masivo de datos para identificar patrones de incumplimiento.
- Monitoreo bancario: Se establece la obligación de los bancos de informar sobre cuentas que reciban más de 50 transferencias mensuales o 100 semestrales de distintos emisores, lo que aumenta la visibilidad del Estado sobre las operaciones informales.
- Levantamiento del secreto bancario: El SII cuenta ahora con procedimientos más rápidos y expeditos para acceder a cartolas bancarias durante procesos de fiscalización.
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Denuncia anónima y autodenuncia: Se implementan estas figuras para incentivar la detección de delitos tributarios desde dentro o por terceros.
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Oportunidades de regularización: Como contraparte al endurecimiento, el Estado ofrece ventanas para la repatriación de capitales con un impuesto único del 12,5% y la condonación de deudas tributarias antiguas (anteriores a 2014) gestionadas por la Tesorería General de la República.
¿Pero qué significa todo esto para una empresa y para contadores y estudios contables? Te dejamos aquí 5 cosas que tienes que saber respecto a la Ley de Cumplimiento Tributario:
1. El foco está en la fiscalización
A diferencia de reformas anteriores, centradas en ajustar tasas o bases imponibles, la Ley 21.713 pone todo su énfasis en la prevención del incumplimiento, la fiscalización temprana y una mayor responsabilidad del contribuyente.
El sistema tributario deja de ser una entidad que reacciona cuando ya ocurrió el error y se transforma en un organismo que vigila de forma continua para evitar el incumplimiento desde su origen.
Este cambio de paradigma es más significativo que un simple ajuste de porcentajes, ya que transforma por completo la gestión diaria del cumplimiento.
La nueva norma exige que las empresas trabajen con información ordenada, trazable y coherente desde el primer día, porque la revisión deja de ser un evento anual para transformarse en un proceso constante.
2. El SII ahora opera como una entidad de "Big Data"
La ley potencia al Servicio de Impuestos Internos (SII) mediante el uso intensivo de tecnología. Conceptos como el cruce de información en tiempo real, el análisis de grandes volúmenes de datos y el uso de algoritmos para detectar patrones de riesgo son ahora el núcleo de su capacidad fiscalizadora.
Lo que antes era una revisión manual de documentos, hoy es un análisis masivo y automatizado. Y esta capacidad de análisis solo se intensificará en 2026, a medida que el SII refine sus algoritmos.
En la práctica, esto significa que la fiscalización dejará de ser una revisión esporádica y puntual para convertirse en un monitoreo masivo y constante que compara el comportamiento de tu empresa contra el de todo tu sector, dejando de lado ese antiguo monitoreo que comparaba tus datos contra los de tu propia empresa.
3. Se acabó la tolerancia para los "Pequeños Errores" reiterados
Precisamente porque el SII ahora opera como una entidad de "Big Data", su capacidad para detectar patrones se ha multiplicado, y con ello, se acabó la tolerancia para los errores reiterados que antes pasaban desapercibidos.
La normativa pone la lupa sobre los errores sistemáticos, las omisiones relevantes y las declaraciones inconsistentes a lo largo del tiempo.
Esto reduce drásticamente el margen para el desorden interno. La responsabilidad del contribuyente para asegurar la calidad de su información antes de declarar es ahora mayor que nunca, pues el modelo de "corregir cuando el SII avisa" ha quedado obsoleto.
4. El rol del contador evoluciona de "Declarante" a "Asesor Estratégico"
Esta nueva realidad, que hemos analizado en varios artículos del 2025, ahora se torna relevante de cara a la aplicación de esta ley, impactactando de manera directa el rol que juegan los contadores y estudios contables.
La presión por la exactitud y la coherencia aumenta, ya que el sistema tolera menos las inconsistencias. A esto se suma el desafío de gestionar un mayor volumen de información a revisar, libros, comprobantes, documentos tributarios electrónicos y conciliaciones, lo que vuelve crítica la necesidad de procesos estandarizados.
Esta ley provoca una transformación fundamental del rol profesional. Como ya hemos dicho en innumerables veces, el contador está abandonando paulatinamente ese papel de la persona que presenta las declaraciones en los plazos establecidos para convertirse en un asesor clave en la prevención de riesgos, en el diseño de procesos internos y en el garante del cumplimiento tributario continuo de la empresa.
5. La contabilidad digital se convierte en una necesidad
Bajo este nuevo paradigma de fiscalización, mantener una contabilidad manual, en hojas de cálculo o con sistemas fragmentados, se ha convertido en un riesgo operativo de alto costo.
La respuesta directa a las exigencias de la ley son los sistemas contables modernos que permiten centralizar la información, automatizar registros, mantener la trazabilidad, facilitar revisiones y respaldos, y reducir el error humano.
Como señala el análisis de la ley, "la tecnología deja de ser opcional".
Invertir en una plataforma contable robusta ya no es una simple decisión de eficiencia para ahorrar tiempo (algo que sí es importante y que una tecnología de contabilidad digital sí hace) sino que se transforma en una medida obligatoria de cumplimiento y supervivencia estratégica. Se trata de tener la capacidad de demostrar el orden y la coherencia de la información en todo momento. Y este es un cambio cultural que no podremos eludir.
Esperar “a ver si pasa” dejó de ser una estrategia viable.
Como ya te habrás dado cuenta, la Ley de Cumplimiento Tributario es mucho más que una nueva norma. Esta nos lleva a tener que adoptar un cambio profundo en cómo se plantea la relación entre el contribuyente y el sistema tributario. También modifica las reglas del juego, consolidando el concepto de cumplimiento preventivo y premiando el orden y la adopción tecnológica.
En este comienzo de año 2026, el mensaje que podemos desprender de la aplicación de esta ley y otros cambios en la normativa es que el orden contable y el uso de tecnología son fundamentales para que las empresas de cualquier rubro operen con tranquilidad.
Es indudable que el estándar de cumplimiento ha subido, y las empresas que no se adapten enfrentarán mayores riesgos. La pregunta final para cada gerente y contador es: ¿Está tu empresa preparada no solo para pagar sus impuestos, sino para demostrar su cumplimiento en todo momento? Esperamos que la respuesta sea sí, pero si no estás seguro, este es el momento de realizar los cambios necesarios.
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